Manual de abrazos para Dummies (con @Aurora)

•19 Agosto, 2008 • 1 comentario

Salvando las distancias y, claro, con respeto a usted que nos lee, decidí titular este post de esa manera porque, al parecer, todo el mundo menos nosotros, quienes resolvimos escribir al respecto, sabe cómo se debe dar un abrazo. Sí, el tema puede parecer descabellado, pero todo comenzó cuando mi compañera me preguntó algo, con cierto tono de inocencia en la voz: Los abrazos se acaban, ¿verdad que si? No lo dudo.

Hay abrazos incómodos, abrazos que duelen en el alma (los de las despedidas, por ejemplo), están los que reconfortan, los que te hacen sentir importante, querido o amado… En todo caso, hay abrazos de abrazos, en principio porque la intesidad y duración de los mismos depende de la persona que los recibe. El asunto es que en un abrazo alineas tus chakras principales con los de otro ser, mientras tocas gran parte de su humanidad con tu piel y eso es bastante intenso, en especial cuando lo haces con alguien que te gusta o que amas.

Lamentablemente vivimos en un mundo comercial, y acá en Venezuela una reconocida marca de desodorantes (o antitranspirantes, como los conocen en otros países) se autoproclamó “patrocinante oficial” de todos los abrazos que se den en territorio nacional. Menudo lío en que se metieron. Aunque ninguno de nosotros usa la mencionada marca, nos quedamos pensando en el tema y (como quien diserta sobre algo, no por interés, sino por genuina falta de oficio) como es normal que suceda, algunas dudas se suscitaron al respecto: ¿Acaso debemos enviar un comunicado a esa empresa, a ver cuándo es que van a terminar de ofrecer al público en general su servicio de ‘abrazos a distancia’, tal como lo anuncia la publicidad en la TV? Estamos convencidos de que eso nos facilitaría enormemente la vida y las relaciones… Imagínese: “Sr. Longa, le traigo este abrazo de parte de su hijo, quien le manda decir que lo extraña y lo quiere mucho”, o tal vez “Sra. María, su hija le envía este abrazo y se disculpa por no atreverse a dárselo ella misma”.

Y es que esos 5,49 segundos que ambas pieles se juntan (estudios recientes indican que eso es lo que dura un abrazo estándar, aunque no sepamos que signifique la palabra ‘estándar’ en este contexto) no son nada fáciles de sobrellevar. Mientras que algunos son unos expertos en la materia, a otros nos cuesta un poco estrecharnos pecho con pecho. O brazo con brazo, en el llamado ‘abrazo de lado’, muy común entre compadres o personas ebrias que no desean perder el equilibrio. O pecho con espalda, en el nada bien ponderado ‘abrazo por detrás’, causante de mariposas en el estómago de novias recatadas, disputas entre varones serios y de traumas de niños no acostumbrados a ello.

Pero sin desviarnos del asunto comercial, debemos reconocer que toda solución engendra nuevos problemas; ignoramos cuánto se debe pagar por el envío de un abrazo (en realidad lo que desconocemos es si se debe pagar por ello), quién elegiría a los “abrazadores de oficio” (sugerimos inducciones intensivas, que sólo aprobarán aquellos que, luego de abrazar a 100 personas, dejen satisfechas/felices/complacidas a más de 70) o si sería cruel enviar un abrazo con cobro en destino… De cualquier manera y mientras esperamos la respuesta a tan absurdas interrogantes, diremos que no hace falta un manual para abrazar, ni mucho menos un ‘abrazador designado’ que nos descomplique la existencia haciendo aquello que no nos atrevemos a hacer. Si usted, como nosotros, no sabe mucho de dar abrazos ¡inténtelo!. Pruebe con su pareja, un familiar o, si le da penita, con una almohada. Si procura ser sincero y no apretar muy fuerte (hay registros de que más de un ‘abrazo de oso’ se ha llevado consigo algunas costillas fracturadas) será bien recibido, porque lo importante no es saber hacerlo, sino saber disfrutarlo. Suerte con eso.

=Fénix= & Aurora

 Este post se lee mejor con el tema “Feel”, de Robbie Williams.

P.D.: Agradezco ampliamente a mi compañera @Aurora, por contar conmigo para esta divertida y particular reflexión. Ojalá sea la primera de muchas en este blog.

¿Quién ha visto blogger como yo…?

•15 Agosto, 2008 • 1 comentario

Antes de ser abucheado y jaloneado por mis colegas bloggers y claro, por los lectores en general, debo decir que esto NO es un halago a mis habilidades para escribir, tan mal ponderadas últimamente. En realidad tan modesto título va de que un par de chiquillas, con el fin de hacerse de un título de licenciadas emitido por mi malquerida Casa que Vence las Sombras (léase por ello la Universidad Central de Venezuela) se inventaron una investigación buenísima referente a la movida que nos ocupa a muchos hoy día: la onda blogger.

Así, estas pacientes y esmeradas muchachas montaron una tremenda encuesta (que, dicho sea de paso, es bien interesante) sobre las costumbres de quienes formamos parte de la Comunidad y claro, sin dejar por fuera a aquellos que se dedican con avidez a la lectura de nuestras creaciones. Por mi parte, consideré que no era suficiente llenar la encuestica y ponerme a su entera disposición, no, no… Siguiendo el ejemplo de la amiga @Adictísima (a quien mando un cordial saludo, aunque no nos veamos desde aqueeeel encuentro en “El León”) me anoto en esta de hacerles propaganda, porque nosotros no somos un grupito, ya tenemos nuestras costumbres, características y gustos bien definidos y creo que conocer mejor la comunidad a la que pertenecemos no estará nunca de más. Además de colaborar con este par de ingeniosas chicas (ya quisiera yo formar parte de semejante Tesis!!!).

Vamos… a llenarla! Hagan click acá, nos les llevará mucho tiempo. Dios, la patria y este par de futuras profesionales de seguro se lo agradecerán.

=Fénix=

(¿Este post debería leerse mejor con el Himno de la Universidad Central de Venezuela? Quien sabe.)

Imposibles (A tí, mi pascualina)

•11 Agosto, 2008 • 2 comentarios

Es como cuando de la nada aparece una nubecita que no se quita de encima de ti… y te sientes saturado, presionado, hasta el cuello. Piensas que nada tiene sentido, que esto no tiene remedio, que cómo demonios viniste a caer en semejante rollo si sabías perfectamente que no te iba a llevar a ningún lado

Sí, yo también lo he sentido… Y creo que es una completa estupidez cuando caigo en cuenta de que no me aburro de ti, sino de mi. Cuando comprendo de golpe que en realidad te achaco y le achaco al resto de la humanidad algo que en el fondo de las cosas es mi culpa: El ser intolerante, infantil, un malcriado pues. Precisamente, eso me ha sucedido últimamente; no me refiero al hecho de que no me importes, sino al clásico mosquito zumbando alrededor de mi cabeza la pregunta ¿De verdad quiero estar contigo?

A ver… La respuesta no llegó sola. De hecho, llegó en medio de un mar de lágrimas donde se confundió mi llanto con el de la persona que más sabe (después de Dios, claro) lo que pasa por mi mente y lo que se gesta en mi pecho. Y al tiempo que ella se daba cuenta de lo enamorada que estaba, yo entendía que las razones que me hacen dudar de lo que siento por ti, las que me hacen creer que lo nuestro no va para ningún lado o peor aún, las que fungen como meras excusas para darle punto final a esto en el momento menos indicado provienen de mi inseguridad, del miedo que me da que un día te des cuenta de que no me quieres y me dejes solo, de una inverosímil creencia en que ya en este mundo no hay corazones limpios como para contener sentimientos sin mácula que, queriendo o no, has ido erradicando de forma muy sutil de mi consciente. Y cada vez que se acerca el día en que celebro el haberte conocido, comprendo que todos los amores son imposibles, porque si no lo fueran los amantes desistiríamos de querernos. No tendríamos nada por qué luchar.

Con esto pretendo no hacerte saber que ser humanos es algo ineludible, ni denotar que a todo el mundo le pasa. Sólo quiero estar consciente de que esto es una guerra en contra de mis prejuicios y viejas experiencias que no tiene fin… con la esperanza de poder retornar a estas letras la próxima vez que lo de todo por perdido, porque de seguro estaré ahogándome en un vaso de agua, al tiempo que tu piensas cuánto me quieres y cuánta falta te hago.

Por eso, y por muchas otras cosas (que ya sabes y, las que no, no son tan importantes) es que te quiero.

=Fénix=

Este post se lee mejor con el tema “Ámame” de Alexander Pires.

(P.D.: Para quien lo preguntó, no saco las canciones de ningún lado, sólo coloco las que me parecen adecuadas para el momento o las que me hicieron reflexionar sobre la situación. Y bueno, respecto a los artistas… si, algunos son fantasmas ja ja ja xD pero… las letras no son despreciables! Esa es mi excusa.)